Mi Camino

Dani Alzaher

Irónicamente, desde muy pequeño y durante gran parte de mi vida, percibí la astrología como una completa estafa. Los horóscopos de revista y los pintorescos personajes de TV me parecían simples entretenedores de amas de casa.

Sin embargo, durante mi infancia tuve apertura hacia la espiritualidad, me involucré profundamente con el catolicismo y siempre tuve curiosidad por lo esotérico por mi proximidad con la Santería a través de un familiar. A pesar de no estar iniciado en ella, desde pequeño fui consciente de que los numerosos juicios emitidos hacia esta tradición afrocaribeña provenían de la ignorancia y el adoctrinamiento “antipagano”.

Entrado en la adolescencia, comencé a tener una actitud muy crítica hacia todo lo sistemático, especialmente las religiones, la educación y la política. Adopté una postura antisistema que me llevó hacia una actitud pesimista, atea y nihilista; hasta que, a mis 18 años, a través de la música de Bob Marley, comencé a interesarme en el movimiento Rastafari, el cual abandoné por mi rechazo hacia las escrituras bíblicas. Mi siguiente acercamiento a una doctrina espiritual fue a mis 22 años debido al uso de LSD, mediante el cual decidí interrumpir mi vida hedonista y comencé a adentrarme en la práctica del budismo.

Para ese entonces, me encontraba cursando la carrera de Comunicación Social, la cual elegí por mi curiosidad ecléctica, mi ávido interés por la investigación, debatir ideas, la vida social y la cultura general. Desafortunadamente, me vi forzado por el destino a abandonar la carrera luego del robo de mi propiedad privada y una amenaza de muerte producto de la exacerbación del crimen organizado en mi país, Venezuela. Esa situación me llevó a emigrar al Perú en el año 2014.

Al exilio se le sumaron crisis existenciales, vocacionales y económicas que me llevaron al aislamiento social y al estudio profundo. Para este entonces me encontraba trabajando como fotógrafo y realizador audiovisual. El estudio del cine me conectó con el simbolismo que a su vez revivió mi interés por la psicología, lo cual facilitó mi recepción de la astrología como herramienta para el autoconocimiento y para entender el por qué de todas las confusiones, interrupciones y experiencias traumáticas de mi vida.

La obsesión con la astrología fue tal que en menos de un año me había quedado sin amigos y familiares a quienes leerles la carta. Debido al feedback recibido, me di cuenta que, además de ayudarme a mi, podía utilizar la astrología para ayudar a otras personas, así que me atreví a compartir información por las redes sociales y al año siguiente, impulsado por la pandemia, ya estaba dedicándome exclusivamente a la astrología.

Sin embargo, como es de costumbre en mi destino personal, me llegó el momento de cuestionar lo que estaba haciendo. Mientras más profundizaba en el estudio y la práctica, más me incomodaba la ambigüedad, relatividad, inconsistencia y trivialidad que transmitía la astrología moderna. Paralelamente a eso, la práctica y el estudio del budismo y la Kabbalah, la crisis mundial de la pandemia y su relación con la desinformación, los conspiranoicos, además de diversas experiencias personales y un viaje de psilocibina con una fuerte influencia celeste de Saturno, me llevaron a una especie de metanoia que me hizo resignificar la Tradición y valorar su perennidad.  

A partir de ahí, comencé a interesarme por el estudio de la astrología clásica, la cual no solo mejoró mi práctica a nivel técnico, sino que me ha llevado al estudio de la filosofía platónica, hermética y el esoterismo occidental tradicional, lo cual implica un enfoque menos psicológico y más metafísico, además de una relación espiritual con los astros en lugar de tratarlos solo como “arquetipos del inconsciente”.

Sin embargo, no puedo negar que la psicología y la tecnología, ambas producto del paradigma de la modernidad, han sido de mucha utilidad a lo largo de mi vida; por lo tanto, no me considero un tradicionalista radical, también me gusta la Blockchain y el concepto de libertad, por eso busco mantenerme en el camino del medio, aunque en distintos momentos y áreas de vida me incline hacia distintos polos.

Enfoque de mis lecturas

Con respecto al estilo de mi práctica astrológica, el enfoque es principalmente tradicional. Utilizo técnicas helenísticas, medievales y renacentistas, nutridas del pensamiento hermético, platónico y cabalístico. En algunas situaciones, dependiendo de las inquietudes del consultante y las particularidades de su carta natal, incorporo planetas transpersonales y empleo la mirada psicológica para facilitar la comprensión del lenguaje astrológico desde el paradigma moderno. Pero aproximadamente, la proporción de mi lectura es un 80% Tradicional y 20% moderna. Mi primera formación como astrólogo tradicional la realicé en la vertiente renacentista con Christopher Warnock y actualmente, estoy enfocado en la tradición helenística en conjunto con el hermetismo y el neoplatonismo.